jueves, 15 de agosto de 2013

El peso de la vida.


Llega un momento en nuestra historia en que ni el apoyo de los demás ni el nuestro propio existe. Y si existe, realmente no sirve de ayuda. Todos tenemos días buenos, malos, blancos, negros, grises, fosforitos, y fríos. Pero hay uno, normalmente cada varios años. Uno que nos recuerda quienes somos de verdad.


Que nos recuerda que no somos como los demás, que tenemos secretos que proteger, que aún queda mucho por recorrer. Que nuestra vida no va a ser como la de otras personas con las cuales compartimos pensamientos.

En ese momento, te paras, y no sabes que hacer.



Quizás lo único que necesitamos aveces es un poco de paz, ¿no?

Juguemos un solitario en nuestras vidas y dejemos la hierba mojada atrás.