A
mí, es que él, me encanta. Quizás es por su manera de sonreírme, esa sonrisa
que parece no borrarse nunca de su rostro. Quizás por cómo me mira, a los ojos,
cada vez que habla conmigo, intimidándome hasta el punto de hacerme apartar la
vista de él. Quizás por la suavidad con la que alguien tan fuerte puede llegar
a tocar mi mejilla.
No
sé que es lo que me gusta de él, o que es lo que él vio en mí. Sólo sé que
antes tenía dudas, muchas dudas, desordenadas y descabelladas dudas, y ahora
parece que me encuentro en un mar de calma, no sé si de calma permanente o de
esa “calma antes de la tempestad”.
Por
eso quiero dejar aquí escrita esta entrada; porque si se aproxima un huracán,
que, por favor, se lo lleve todo, pero no se lleve nuestro amor. Que puede que
no seamos nada, pero que él está conmigo y yo con él, no somos novios, pero,
bueno, es algo que sólo él y yo entendemos y que tú no conseguirás entender.
El
caso es que volviendo a lo importante, no sé cuánto va a durar el amor, si una
semana, dos, un mes, diez, un año, veinte. Sólo sé que mientras dure lo dejaré
durar, y no voy a adelantar ni a atrasar nada de lo que tenga que pasar, porque
no hay prisa, la vida es más larga de lo que parece cuando pensamos en ella.
Y,
si tú tienes alguna de esas “dudas existenciales”, tranquila, mira al techo, y
siente cómo esa sensación de nervios desaparece de tu estómago y de tu
garganta, lee twitter, lee blogs, lee libros, la cosa está en que leas y dejes
leer, porque créeme que ésa es la única manera que tiene la humanidad de
aumentar su saber, y cuanto más sepas menos nervios te van a causar las
situaciones, ya que estarás más preparada.
Espero
haberme explicado bien sin demasiados embrollos, pero es que cuando pienso en
él y en esa sonrisa que me mata…
Att:
Una Enamorada Más
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